martes, 4 de septiembre de 2012

Muchas veces queremos cambiar hábitos de estudio, de conducta, de alimentación y no sabemos como hacerlo. No es tan fácil, pero tampoco imposible!!
 
Los hábitos son difíciles de modificar o eliminar, porque en la fase de aprendizaje se debieron disparar los sistemas de gratificación celebral, y quizás se han seguido disparando muchas veces, cada vez que dicha secuencia de conducta se reproducía.
 
El aprendizaje depende de dos factores: el refuerzo y la repetición. El refuerzo se produce en especial a través de las señales de placer en los circuitos de recompensa celebral, que nos van indicando qué debemos o no debemos hacer. Cuando las señales nos indican que un determinado sendero es correcto - experimentamos satisfacción y placer -, esa conducta queda sellada en nuestro cerebro, poco a poco a través de la repetición y el refuerzo.
 
Si queremos romper un hábito necesitamos producir un refuerzo negativo sobre dicha conducta, pero la mayoría de las veces el refuerzo negativo de las conductas indeseables no funciona tan bien como el refuerzo positivo que las convirtió en hábitos.
 
Para afianzar el cambio de hábitos podemos seguir estos tres pasos:
 
1) Fijar claramente los objetivos para saber hacia donde queremos dirigirnos, formulando planes de acción concretos y específicos. Ej: Quiero estudiar inglés, pues me levantaré 1 hora antes todos los días.
 
2) Vencer la duda y la indecisión, es decir lanzar el nuevo hábito de conducta canalizando toda la energía en ello. Ej: Pienso que puedo lograrlo y sin permitir que ningún pensamiento negativo se cruce por mi cabeza, comenzaré a estudiar el idioma.
 
3) Ser persistentes en el nuevo hábito y repetirlo mediante ensayo error hasta lograr que quede afianzado y forme parte de nuestro repertorio de conductas habituales.
 
Los malos hábitos es más fácil romperlos que enmendarlos. (Marco Fabio Quintiliano)